Cómo un puesto de feria en Palermo terminó armando una carta donde la empanada, el choripán y la provoleta se piensan de nuevo, sin perder de vista el barrio ni la parrilla.
Antes de venir a Thames 912, mucha gente escribe o llama con las mismas dudas. Acá van las respuestas sin vueltas.
Se puede venir sin reserva, sobre todo entre semana al mediodía. Los viernes y sábados a la noche la barra se llena rápido y quedan pocas mesas para walk-ins. Si son más de cuatro, conviene escribir a reservas@eatyourfaceoff.com o llamar al +54 11 5284-6173 y les guardamos lugar.
Tomamos platos que ya existen en la calle argentina —empanada, choripán, provoleta, flan— y los trabajamos con técnica de cocina de restaurante: masas con reposo, rellenos cocidos por separado, chimichurris ajustados. El formato sigue siendo informal, se come con la mano o parado. Lo que cambia es el cuidado detrás.
Sí. Hay empanadas de verdura y de queso con cebolla caramelizada, y una provoleta que sale sin pan. Para celíacos tenemos masa sin TACC en algunos rellenos, pero la cocina no es libre de gluten: si la sensibilidad es alta, avisanos al reservar y lo charlamos antes.
Vienen familias seguido, sobre todo los domingos al mediodía. No hay menú infantil armado, pero las empanadas y los postres porteños funcionan bien con chicos. El espacio es chico y con música fuerte a la noche, así que si buscan algo tranquilo, el horario de tarde es mejor.
Guardamos nombre, teléfono y cantidad de personas solo para gestionar la mesa. No compartimos esa información con terceros ni la usamos para envíos masivos. Los detalles completos están en la política de privacidad y en los términos del sitio.
Si tu duda no está acá, escribinos a reservas@eatyourfaceoff.com o pasá por contacto.
Eat Your Face Off nació en una cocina chica de Palermo con una idea bastante terrenal: los sabores que ya conocemos no necesitan reinventarse de cero, solo cambiar de formato. La empanada, el choripán, la provoleta y el postre de tenedor siguen ahí, pero se comen de pie, con la mano, en la vereda o apoyados en una barra de chapa.
No somos un restaurante de mantel. Somos una cocina de calle con criterio de restaurante: producto fresco, recetas probadas muchas veces y una carta corta que cambia según lo que llega del mercado esa semana.
Para vecinos de Palermo que salen a comer algo rico sin reservar con una semana de anticipación. Para gente que llega de paso por Thames y quiere probar algo distinto sin sentarse dos horas. Y para quienes vienen con la idea de que la comida argentina ya la conocen toda.
Cocina callejera creativa con raíz argentina. Nada de fusión decorativa ni platos que necesitan explicación larga: cada propuesta se entiende en el primer mordisco. Si algo no funciona en la mano, no entra a la carta.
Directo, porteño, sin solemnidad. Hablamos como le hablamos al cliente en la barra: con chiste cuando corresponde y con precisión cuando hay que explicar un punto de cocción. La cocina se toma en serio, el resto no tanto.
No llegamos solos a Thames 912. Antes de abrir la persiana ya teníamos productores, vecinos y colegas que nos prestaron heladera, consejo o una mano con la mudanza. Estos son algunos de los vínculos que sostienen la cocina todos los días.
Mercado de Liniers
Proveedor de cortes y achuras para los chorizos de autor. Nos reservan la partida de los martes.
Quesería La Pampa Chica
Hormas de provolone de 1,5 cm que usamos en la provoleta a la parrilla. Entrega dos veces por semana.
Panadería Don Osvaldo
El brioche salado del choripán sale de su horno. Probamos seis panes antes de quedarnos con este.
Huerta Los Nogales
Perejil, orégano y ají molido ahumado para el chimichurri. Producción chica, entrega semanal.
Café Repuesto
Vecinos de la cuadra. Compartimos clientes, cubiertos y alguna que otra noche de feria en Palermo.
Cooperativa El Fogón
Nos ayudaron a montar la parrilla y siguen pasando a probar cada cambio de carta.